El bluff del "espionaje": Luciana Geuna reveló que pidió permiso para grabar en la Casa Rosada.
En vísperas del inicio de clases, poco se escuchó sobre ese hecho.
El ruido de la campaña preelectoral tapó la educación salteña, que muestra guarismos más negativos que los nacionales, que son malos.
El lunes próximo, niños y jóvenes volverán a las aulas, que no están en mejores condiciones y se reencontrarán con docentes que no están más satisfechos aunque haya paritarias y sus sueldos se ajustan según la inflación. El paso por la escuela no les asegura una significativa superación; los datos disponibles indican que los chicos no aprenden a leer ni a escribir y solo el 11% de los estudiantes termina en tiempo y forma el secundario.
Silvia Álvarez es una economista salteña especializada en educación y viene advirtiendo sobre la necesidad de mejorar el sistema provincial. Asegura que “transformar la educación es tan difícil como necesario y posible. La Argentina y Salta tienen todo para lograrlo”. De la información obtenida de las evaluaciones de aprendizaje de pruebas nacionales e internacionales, el diagnóstico del aprendizaje en Salta formulado por la especialista es alarmante: los alumnos aprenden poco; el fracaso escolar es elevado; existen grandes desigualdades teniendo en cuenta lo social y según se trate de escuelas del ámbito rural o urbano; la escasa conexión a internet y el uso de las Tics demuestran los bajos niveles de utilización de estas herramientas en el aula con fines pedagógicos. A esto se suman el abandono, la repitencia y la escasa graduación en el secundario. Los alumnos no están accediendo a saberes indispensables para una inserción socioeconómica plena que les permita superar la pobreza estructural que se vive en Salta.
Los problemas que acumula la educación son múltiples, complejos y abundantes. La infraestructura edilicia es insuficiente y buena parte de ella está en malas condiciones. El recurso humano demanda capacitación porque se trata de un proceso dinámico que genera la necesidad de actualización. Su diseño curricular debe ser modificado para adecuar su contenido a las imposiciones de una realidad cada vez más exigente si de lo que se trata es de tener herramientas para la movilidad social.
Se debe lograr calidad educativa para dar oportunidades al recurso humano en formación en los distintos niveles, desde el inicial al superior. Para ello se debe fijar una política integral que no deje fuera ningún aspecto y mucho menos a algún protagonista. La sociedad en su conjunto debe ser convocada al debate y a comprometerse a sostener una mejora continua.
Hay un largo camino a transitar, como lo demostró un grupo de docentes de nivel medio que trabajan en el norte en comunidades originarias y criollas con alta vulnerabilidad social. En enero pasado caminaron desde Tartagal hasta la Capital para pedir un presupuesto que permita tener aulas y mobiliario adecuados, docentes mejor pagados, personal de maestranza suficiente, abastecimiento de agua potable y el cese del cierre de cursos. Podrá observarse que los planteos son los de base; apenas para alcanzar condiciones mínimas de funcionamiento.
La respuesta debiera ser generosa porque no hay una herramienta más eficaz para superar los niveles de pobreza que la educación. Así debieran asumirlo los dirigentes políticos, acostumbrados a respuestas coyunturales y no a la planificación a mediano y largo plazo.
De lo que se trata es de la construcción del futuro, que no puede dar buenos resultados si se responde con facilismos a los legítimos reclamos por mayor atención en el área clave para el desarrollo provincial.
CRONOS HD






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