Delia Peralta una historia Increíble junto al pueblo Wichi de Mosconi
Educar con la pluma y la palabra bajo de un árbol a los primeros originarios de Mosconi . Una historia de superación.
A lo largo de los años, los Wichi han luchado por preservar su cultura y sus tradiciones en un mundo en constante cambio. En este contexto, la educación se ha convertido en un recurso crucial para su supervivencia y desarrollo. En este artículo, exploraremos la importancia de la educación para los pueblos Wichis y cómo puede contribuir a un futuro más promisorio para esta comunidad. Es por ello que elegimos hacer esta nota a la primera Docente que sin querer quedara en la historia, por ser la que tomo la iniciativa de educar, con la pluma la palabra abajo de un árbol a los primeros originarios que aprendieron a comunicarse con escritura y lecturas de la mano de la docente Delia Peralta. Una vecina de Gral. E. Mosconi.
-Delia :¿Dónde y cómo fue su historia como alumna en Gral. Mosconi que nos puede contar?
Sí, yo en la escuela en esa época era la escuela 202, no la que está ubicada en frente. Prácticamente la esquina de Madereros de la cancha de básquet, este sí allí hice mi toda mi primaria y la terminé ya en la escuela. Cardozo de Mariño, que ha sido la escuela nueva donde prácticamente la inauguramos nosotros no. Así que toda esa niña es maravillosa, esa niña es hermosa y que aún perduran en nuestros recuerdos, porque por ahí nos ponemos a ver la foto y nos encontramos con tantos compañeritos, no de esa época de los 7 de los 8 años de recordar a nuestra primera maestra este y bueno y toda esa gente que muchas veces ya no nos vemos ni ya muchas veces se fueron a vivir a otros lugares. ¿Disfrutando de la gloria de Dios no, pero yo acá con mi amiga, con la señora, este Irene de Varas, compañera de primaria Junta y hoy seguimos juntas, inclusive, las actividades de la de la Iglesia, ¿no? Es la de la primaria desde primer grado. Vivimos juntas, hoy somos vecinas. Seguimos siendo amigas, confidentes, amigas, amigas de verdad. También Porota Arredondo de Guzmán, Ofelia Ortiz, Tita Bravo. Pocha Carabajal de Méndez y bueno, tantos recuerdos lindos. El señor Licantica, los recuerdos fluyen no por nuestra mente. Siempre la voy a recordar con tanto cariño, la primera maestra de primer grado y se llamaba Isolina de Ovejero. La señorita Isolina maravillosa y aunque no creas me acuerdo todavía, ella tenía un muñequito se de los autos que movía la cabecita para todos lados. Nosotros éramos chiquitas 6 años.
Esos recuerdos han quedado grabados después tenía la maestra de cuarto grado, que es la que también siempre recuerda la Señorita Trinidad de Navarro, que vivía en Vespucio. Siempre venía por casa, siempre me llevaba a su casa como no recordar y dos grandes maestros que fueron ya lo último en quinto y sexto grado, en esa época había quinto y sexto era el maestro Velázquez y el maestro Morales, El séptimo grado no había.
Nosotros salíamos realmente preparados. Porque la enseñanza era muy distinta ahora, quién sabe el preámbulo, por ejemplo, claro tantas cosas que nosotros aprendíamos en esa época. Y nos sirvió’ en la vida y cuando ingresamos a la secundaria, cuando hacíamos estas representaciones de distintas lecturas, con distintas metodologías de esa época, por ejemplo, el método de la palabra generadora con la que comenzamos a trabajar, a aprender el método natural italiano, todo eso fue reemplazado por nuevas metodologías.
Eso sí salíamos sin errores de ortografía, sabiendo las tablas, las cuatro operaciones y lindo. ¿Cómo no recordar a nuestros maestros?
EN BUSCA DEL PRIMER TRABAJO COMO DOCENTE
CUANDO RECIBO MI TITULO DE MAESTRA, todas las maestras que trabajaban en la escuela 202, todas eran titulares, entonces para nosotros, recién recibidas era imposible acceder a un cargo. estaban la señorita Betty Pacheco, la señora Yolanda Bustos de Belizan. En esa época la señora Susana Albarracín y la señora Lucrecia Montero, todas esas maestras y ya venían de años titularizadas, entonces el lugar para nosotros era imposible.
Algo muy real y me llena de orgullo. Mis padres tenían unos compadres en Las Palmas en el Chaco salteño, que era la familia Marquiegui y eran muy pero muy amigos y compadres de los míos, me querían muchísimo. Un día llegan a nuestra casa y estábamos conversando y mi mamá les cuenta que yo ya me había recibido de docente y que no estaba trabajando todavía y en medio de la conversación, ellos me ofrecen, me dicen que te parece, si te vas con nosotros, te vamos a preparar un lugar para que le enseñes a nuestros chicos porque ellos no tienen para salir al pueblo. Yo jovencita. me sentí, feliz y contenta por el ofrecimiento.
No había salido nunca de mi casa, entonces decidí irme, con la anuencia de mis padres, por supuesto. Ellos me llevaban y me traían y así comencé yo mi carrera, por supuesto, no dependiendo de nada, solo de ellos y ellos me asignaban un sueldo.
Cuando nos recibíamos teníamos todo el material, nosotros dispuesto en las clases prácticas y me fui allí, me acondicionaron un saloncito y así yo trabajaba con ellos. Como sí sería una escuela común y normal. Y ahí estuve todo ese año enseñándole a esos chicos, que siempre los veo y que siempre estamos en contacto, así que bueno, después ya regresé de nuevo.
La experiencia en la Comunidad Wichi de Mosconi.
Ese año estuve ahí y después ya vine. Yo quería seguir trabajando, quería haciendo algo, entonces decidí ir a la misión wichi, en esa época era este el papá de los chicos, Tolaba era el cacique que me recibió con tanto cariño ahí le pedí permiso para ir a enseñarle a los chicos y así tuve muchos alumnos, entre ellos está el señor Méndez, estaba Juana, me acuerdo de varios nombres. Pedrito Tolaba era el más chiquito y después eran todos más grandes,
Yo tenía una bicicleta, así que iba a la misión en pleno sol a eso de las 15:00 horas de la tarde y compartía con ellos. Teníamos un árbol ahí este que era bien derechito. Recuerdo que llevé una bandera y la izábamos ahí, como una escuelita común. Lógicamente jovencita, no advertí de pedir que esa escuela comenzara a funcionar como escuela, realmente, hasta que llego’ Margarita.
Habiamos pasado tantas cosas lindas, con esos chicos, inclusive hasta en la higiene personal les enseñé a hacer la soguita, los bañábamos a los chicos, les cambiábamos ropa y le decíamos a las señoras mamás. que llevaran la ropita y que la que la lavaran, las tendían en las soguitas y cuando volvíamos de nuevo, ya los chicos venían cambiaditos. Fueron tantas cosas lindas que hemos vivido ahí. Compartíamos los chocolates, compartíamos la fiestita todos
Solia volver a las 19:00 h de la tarde. recuerdo que ellos me acompañaban, hasta la estación del ferrocarril, era un lugar alejado y muy solitario. Entonces yo tenía miedo . Hasta ahí era un grupito que aprendieron a leer, y hoy ellos se desenvuelven perfectamente.
Hoy saben escribir, ellos querían aprender a firmar y hablaban nada más que su idioma y yo no hablaba el idioma de ellos. Pero yo quería que ellos también se introduzcan en el nuestro y costó muchísimo, les decía a ellos para incentivarlos que querían trabajar, que ellos iban a pedir trabajo, pero no sabían cómo decir por qué la gente no les entendía. Fue algo maravilloso porque entre nosotros nos sabíamos entender. algunas cosas me entendían otras cosas, no, inclusive a mí también me costaba él idioma de ellos.
Fue esencial que se promueva y apoye el acceso a una educación, adaptada a las necesidades y particularidades de los Wichis, para asegurarles un futuro próspero y equitativo para estas comunidades y para la sociedad en su conjunto. Las desigualdades sociales y económicas son desafíos significativos para muchos pueblos indígenas, incluidos los Wichis. Una educación de calidad puede ser una herramienta para combatir estas desigualdades al brindar a los individuos las habilidades y conocimientos necesarios para acceder a oportunidades de empleo, emprendimiento y educación superior por estos días.
La educación es un derecho fundamental para todos los individuos y comunidades, y los pueblos Wichi no son una excepción. Para este pueblo indígena, la educación no solo representa la adquisición de conocimientos académicos, sino que también es una herramienta esencial para la preservación de su cultura, la mejora de sus condiciones de vida y la construcción de un futuro más promisorio. El apoyo a la educación en las comunidades Wichi es una inversión en la diversidad cultural y en la igualdad de oportunidades, y es fundamental para asegurar un lugar digno para este pueblo en el siglo XXI.
Gracias a Delia Peralta …por todo lo que hizo por ellos, Es hora de que esta Historia sea reconocida por nuestra Comunidad. Pensar que todo esto nació, debajo de un árbol a pocos metros de nuestra Estación del Ferrocarril.
CRONOS HD






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