Donde se come… no se hace popó
Una dura reflexión sobre las internas, la desmemoria y el doble discurso en Coronel Cornejo
Columna de opinión política
Dicen que “donde se come, no se hace popó”. Y parece que en Coronel Cornejo más de uno se olvidó de esa regla básica de la lealtad y la coherencia.
Aclaro algo desde el principio: no soy periodista, ni busco beneficios personales ni económicos. Hablo como vecino, como alguien que vio, acompañó y no se calló cuando otros miraban para otro lado. Porque hay que tener memoria, y sobre todo, vergüenza.
Hoy muchos salen a opinar, a “hacer vivos”, a criticar lo que no entienden. Pero todo esto que hoy reclaman debió haberse hecho ley hace más de treinta años.
Cuando les robaban con los módulos, o cuando en los hospitales negaban atención médica, ¿dónde estaban?
Yo estuve ahí. Recuerdo a un niño con gusanos en las encías. Peleé con médicos, reclamé solo, sin cámaras, sin micrófonos y sin los “profesionales de la indignación”.
Cornejo sufre de memoria corta y desagradecimiento largo.
Muchos hoy hablan como si hubieran inventado la gestión pública, pero no saben ni cómo se hace una licitación.
Tienen concejales, tienen representatividad —algo que antes no existía—, y aun así prefieren meter a todos en la misma bolsa.
Eso no es política. Eso es resentimiento disfrazado de participación.
Y lo más insólito: el delegado Benjamín Carrizo.
Dos años callado, sin marcar posición, y ahora renuncia para después operar su regreso como si fuera un mártir.
Eso no es madurez política, eso es infantilismo institucional.
Si yo fuera intendente, me remitiría a los hechos, no a los berrinches de Facebook. Porque los hechos —las obras, la gestión, las decisiones— pesan más que mil publicaciones en redes sociales.

Carrizo se fue dejando a todos bajo un manto de sospechas.Si realmente quiere dignidad, que agarre la pala y trabaje, en lugar de buscar cámaras y micrófonos.
Cuando nosotros denunciamos cómo robaban, no apareció nadie de esos que hoy gritan y se rasgan las vestiduras.
Espero que cuando se dé vuelta la torta, actúen con la misma energía con la que hoy operan desde las sombras.
Y algo más: hace menos de un mes hubo elecciones, y la administración tan cuestionada volvió a ganar.
Eso también dice mucho del pueblo, de su memoria y de quiénes realmente representan la voluntad popular.
En definitiva, la política no se hace con berrinches, sino con coherencia y memoria.
Cornejo necesita menos actores y más compromiso real.
Porque mientras algunos se la pasan opinando, otros siguen trabajando. Y, guste o no, los hechos hablan más fuerte que cualquier publicación en redes.
Podríamos destacar:
- Si hay denuncias de estafas con módulos, de falta de atención en los hospitales, de obras que no llegaron, ahí claramente hay una función de los concejales que quedó pendiente: exigir responsabilidades, interpelar al ejecutivo local.
- Si el delegado local actúa «de manera infantil» o con «manto de sospechas», eso indica que quizá los concejales no exigieron la transparencia, no hicieron el control que debieran.
- La ciudadanía parece percibir que la gestión de los concejales fue más reactiva o simbólica que proactiva.
CRONOS HD






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