Domingo, 26 de abril
POLITICA

"Había más espías en el Vaticano que en las películas de James Bond"

 "Un sacerdote, cuyo nombre clave era ruso y que transmitía noticias a los servicios polacos, trabajó hasta hace poco en el Vaticano para el Papa Francisco"

Ordenado en completo secreto en la Polonia comunista, el polaco Karol Wojtyla se convirtió en el Papa Juan Pablo II en 1978 y su objetivo era el comunismo. De hecho, desempeñó un papel clave en el fin de la Guerra Fría y la disolución de la URSS, como reconoció Mijail Gorbachov: "El derrumbe de la Cortina de Hierro habría sido imposible sin Juan Pablo II".

Inmediatamente después de su elección como Papa, Wojtyla creó una sofisticada unidad secreta especial que llevaba a cabo operaciones encubiertas en la Unión Soviética, contra la que el Papa se volvió cada vez más confrontativo. Los sacerdotes introducían de contrabando maletines llenos de dinero en la Polonia comunista para ser entregados a los miembros de Solidaridad, el movimiento de resistencia al régimen. 

Durante este tiempo, los tentáculos del espionaje vaticano se extendieron incluso a países de Sudamérica, donde el Opus Dei -considerada durante mucho tiempo como una influencia maligna dentro de la Iglesia- se codeaba con dictadores fascistas y los apoyaba públicamente. 

"El continente sudamericano se convirtió así", escribe Denoël, "en el terreno de una lucha encarnizada por la influencia entre un Opus Dei dispuesto a apoyar a las juntas militares de extrema derecha anticomunista y los jesuitas que, sin ser propiamente marxistas, consideraban prioritario defender a los más desvalidos de la sociedad, incluso si eso significaba tomar partido políticamente".

Mucho más tarde, Tomas Turowski, un ex espía convertido en embajador polaco, dijo que durante el reinado de Juan Pablo II "había más espías en el Vaticano que en las películas de James Bond". "Un sacerdote, cuyo nombre clave era ruso y que transmitía noticias a los servicios polacos, trabajó hasta hace poco en el Vaticano para el Papa Francisco", dijo.

Durante las siguientes décadas, la Entidad estuvo detrás de numerosas operaciones secretas y posiblemente cumplió un papel clave en el encubrimiento en casos como el de Alois Estermann, jefe de la Guardia Suiza, y su esposa Gladys Romero, que en 1981 fueron encontrados muertos a tiros en su apartamento del Vaticano, junto al cuerpo de un guardia suizo llamado Cedric Tornay.

Cada sucesivo Papa estuvo involucrado de una u otra forma en la realización de operaciones secretas de Inteligencia, dice Denoël. "El sentido común nos dice que lo más lógico sería que delegaran estas competencias de gestión diaria al Secretariado de Estado, pero la realidad nos dice que a veces teledirigieron estas funciones". 

Denoël también destaca el papel destacado de los asistentes personales de los papas: "Poco conocidos por el público general, su función y utilidad resultaron trascendentales para la coordinación de operaciones secretas, pues podían moverse y reunirse con gente sin llamar la atención ni dejar huellas".

Por último, el autor menciona en su libro una organización llamada Better Church Governance Group, financiada por empresarios católicos ultraconservadores enemistados con el Papa Francisco que buscan destapar información sucia sobre los "papabili", los favoritos entre los cardenales progresistas para convertirse en el próximo pontífice. El objetivo: influir en el resultado del próximo cónclave.

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Fuente: https://www.msn.com/es-ar/noticias/argentina
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