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 En ese escenario surgió la Unión de Trabajadores Desocupados y José “Pepino” Fernández se convirtió en uno de los rostros más reconocidos de aquella lucha.

 

Pero la historia no termina con los cortes de ruta ni con las fotografías de una época que marcó al norte salteño.

La pregunta es qué quedó de aquellas demandas y cuánto lograron transformar las respuestas del Estado.

Porque si la lucha fue por el trabajo, hoy debemos preguntarnos qué oportunidades tienen nuestros jóvenes. Si se reclamó por la dignidad de las familias, debemos mirar qué servicios llegan efectivamente a cada barrio. Y si se habló de la riqueza petrolera, corresponde discutir cuánto de esa riqueza se tradujo en infraestructura, desarrollo y bienestar para la población.

La crisis del agua de 2024 demostró que una necesidad elemental podía volver a poner a Mosconi frente a una situación límite. Hubo obras y anuncios de mejoras, pero la obligación de las autoridades es garantizar que las soluciones sean sostenibles y lleguen a todos los sectores.

Y hoy, cuando vecinos de barrios como La Merced plantean la falta de gas natural, vuelve a aparecer una pregunta que atraviesa generaciones: ¿cómo se explica que una región vinculada históricamente con la producción de hidrocarburos tenga familias que todavía reclaman acceso a servicios básicos?

No se trata de responsabilizar sin pruebas a una persona ni de desconocer las obras realizadas. Se trata de exigir información, revisar expedientes, conocer los presupuestos y comparar las promesas con los resultados.

Mosconi no puede vivir eternamente de sus recuerdos, pero tampoco debe olvidar su historia.

La lucha de los desocupados dejó una enseñanza: cuando las necesidades no encuentran respuestas, la sociedad busca la manera de hacerse escuchar. El desafío de las instituciones democráticas es evitar que cada generación tenga que empezar de nuevo para reclamar lo indispensable.

Porque el verdadero homenaje a aquella lucha no consiste solamente en recordarla. Consiste en trabajar para que el acceso al agua, al gas, al empleo y a una vida digna deje de ser una promesa y se convierta en una realidad verificable para todos los habitantes de Mosconi.

La historia de José “Pepino” Fernández y de la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD) no puede entenderse solamente a través de los cortes de ruta. Hay que volver a la pregunta que dio origen a aquella protesta: ¿cómo puede una ciudad que aportó riqueza petrolera terminar reclamando trabajo, agua, gas, infraestructura y oportunidades para sus habitantes?

En abril de 1996 nació la UTD de General Mosconi, en medio de una crisis provocada por la privatización de YPF y la pérdida de miles de puestos de trabajo en la región. La organización se convirtió en una referencia nacional de la protesta social.

Casi tres décadas después, el balance requiere reconocer tanto las conquistas de la organización social como las deudas que siguieron pendientes.

1. ¿Qué dejó aquella lucha?

Dejó organización social, proyectos comunitarios y una marca en la memoria colectiva. No fue solamente una protesta contra el desempleo.

  • Trabajo y capacitación: la UTD organizó una bolsa de trabajo y, en sus primeros años, impulsó proyectos productivos y empleos vinculados con la actividad petrolera, la construcción y el sector rural.
  • Obras comunitarias: hay registros periodísticos y académicos de iniciativas para construir o mejorar viviendas, plazas, escuelas, huertas, talleres y espacios de formación.
  • Una voz para los desocupados: trabajadores que habían perdido su lugar en la economía petrolera consiguieron instalar sus reclamos en la agenda provincial y nacional.
  • Una discusión sobre los recursos naturales: la experiencia de Mosconi dejó una pregunta que todavía conserva actualidad: cuánto de la riqueza extraída de un territorio se transforma en empleo, infraestructura y bienestar para quienes viven allí.

Estos antecedentes están documentados en investigaciones sobre la UTD y en entrevistas publicadas por Página/12 y otros medios.

Trabajo: los proyectos comunitarios no reemplazaron una política económica duradera

La UTD consiguió impulsar empleos, proyectos de autogestión y obras comunitarias. Sin embargo, los estudios sobre la región describen una economía cada vez menos dependiente del empleo petrolero tradicional y con mayor peso del trabajo informal y por cuenta propia.

La pregunta estructural sigue siendo cómo generar empleo privado y público sostenible, capacitación, industrialización local y oportunidades para los jóvenes.

Infraestructura: obras puntuales frente a necesidades acumuladas

La historia de la UTD registra intervenciones en viviendas, espacios comunitarios y talleres. Por su parte, los reclamos por agua y gas muestran que la existencia de algunas obras no resolvió automáticamente todos los déficits de infraestructura. 

                                                                  FELIZ 70 AÑOS JOSE PEPINO FERNANDEZ

 

Autor: admin