Escuchar artículo

La investigación reveló una estructura interna organizada, con vínculos directos con narcos del norte del país y un mecanismo aceitado para desviar droga, lavar dinero y sostener una red clandestina con fachada legal.

Ocho detenidos y una trama que compromete a la fuerza

El operativo dejó un saldo de ocho detenidos: seis efectivos de la Policía Federal y dos civiles. Entre estos últimos, una mujer  hermana de uno de los uniformados que tenía un rol clave en el entramado económico, lejos de tratarse de hechos aislados, la causa apunta a una organización interna con división de tareas y funcionamiento sostenido en el tiempo.

 

 

La maniobra: robar lo incautado para volver a venderlo

El esquema era tan simple como alarmante. Durante procedimientos oficiales, los efectivos secuestraban droga, pero al momento de declararla, registraban menos cantidad de la realmente incautada.

El excedente  que en algunos casos llegaba hasta un 30% era desviado y reinsertado en el circuito ilegal para su comercialización.

Un doble delito: traición a la función pública y fortalecimiento directo del narcotráfico.

Conexión narco y comunicación encubierta

La investigación confirmó que la banda operaba en coordinación con narcotraficantes, principalmente vinculados al norte argentino.

Para evitar ser detectados, utilizaban celulares no registrados, grupos de WhatsApp y movimientos coordinados que les permitían manejar la logística sin levantar sospechas. No era improvisación. Era una red organizada desde adentro del propio sistema.

 

Lavado de dinero y fachada comercial

Uno de los puntos más sensibles del caso es el circuito de lavado. La mujer detenida administraba un negocio en la zona de Lomas del Golf, en Santiago del Estero, que funcionaba como pantalla para blanquear el dinero proveniente de la actividad ilícita.

A través de ese esquema, la organización justificaba movimientos económicos que incluían la compra de autos, motos y otros bienes que hoy están bajo investigación.

Conexiones que llegan hasta Las Termas

La red también tenía ramificaciones en Las Termas de Río Hondo. Uno de los efectivos detenidos es oriundo de esa ciudad, aunque prestaba servicio y residía en la capital santiagueña, según los investigadores, allí también se habrían montado estructuras para camuflar parte de las operaciones, reforzando el alcance territorial de la organización.

Cómo cayó la banda

El entramado comenzó a desmoronarse a partir de escuchas telefónicas, seguimientos y sospechas internas por faltantes de droga en distintos procedimientos. los allanamientos incluyeron dependencias federales y domicilios particulares, donde se secuestraron celulares, dinero en efectivo y documentación clave para la causa.

Los delitos y lo que viene

Los detenidos enfrentan cargos por asociación ilícita, narcotráfico, abuso de autoridad y encubrimiento, en los próximos días se llevarán adelante indagatorias, análisis de pruebas y no se descartan nuevas detenciones a medida que avance la investigación.

Una estructura que cruzó el límite

El caso deja al descubierto una realidad incómoda: cuando una parte del sistema que debe combatir el delito se corrompe, el problema deja de ser externo.  Se vuelve interno.Y mucho más difícil de erradicar.Porque esta vez, la red no estaba afuera.Estaba adentro.